26 de marzo de 2009

EXPERIMENTA!!!





pincha el enlace y experimenta, os dejo enlazado uno de los muchos experimentos online de los que la página te ofrece, no os perdaís el efecto tripi.


16 de marzo de 2009

En breve..


DESPUÉS DE VARIOS AÑOS... VISITÉ DE NUEVO LA MEZQUITA DE CÓRDOBA... MEZQUITA QUE YA NO ES MEZQUITA SI NO CATEDRAL...después de su paso por Mezquita-Catedral y Catedral-Mezquita... han terminado por eliminar el término Mezquita de todos los folletos explicativos... folletos sin desperdicio con epigrafes como: "el periodo invasivo musulman".. en breve más detalles...

BUKKAKE GAFIPASTA...


Escrita y dirigida por Isabel Coixet, "Bukkake gafapasta" es la primera película porno dedicada al fetiche sexual de las gafas de pasta. Una historia sobre el peso del pasado. Sobre el silencio repentino que se produce antes de las tormentas. La soledad que provoca masturbase compulsivamente. La falta de comunicación que ocasiona tener la boca taponada por una verga de grandes dimensiones.

"Un lugar aislado en medio del mar. Una plataforma petrolífera en la que ha ocurrido un trágico suceso. Paula, la oculista de la plataforma y adicta a las gafas de pasta, recibe en su facebook un misterioso podcast vía twitter de un blogger que le cuenta que su novio, que en myspace le juró por Franz Ferdinand que nunca dejaría de amarla y acompañarla todos los años al FiB, se ha hecho bakala y la ha dejado por una reponedora del Lidl que escucha a Chimo Bayo. Deprimida, Paula intenta suicidarse.

Una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado y dejar de usar lentillas, es llevada a la plataforma para que cuide de Paula, que se ha quedado sorda y ciega temporalmente. Entre ellas va creciendo una extraña intimidad, un vínculo lleno de secretos, verdades, mentiras, gafas de pasta, y tensiones anales debido a la penetrante e introspectiva intervención de un dildo doble de grandes dimensiones, del que ninguna de las dos saldrá indemne y que cambiará sus vidas para siempre.

Marc, un carismático cirujano óptico con una magnética intensidad emocional que potencia gracias a sus gafas de pasta, no deja que ninguna mujer cruce su hermético perímetro vital; pero cuando la hermosa Valeria entra en su consulta, su barniz de protección se disuelve como las lágrimas en la lluvia. Esta belleza de ojos negros como el azabache, resaltados por sus gafas de pasta, le cautiva a la vez que desconcierta. Valeria es autista y por la noche atiende, como voluntaria, el teléfono de la esperanza.

Marc y Valeria, por un azar del destino apremiante y desesperado, aparecen en la plataforma petrolífera con el pingüino de Linux, dando lugar al primer bukkake gafapasta de la historia; en el que todas las mujeres terminan salpicando, con sus flujos vaginales, los cristales de las gafas de Marc, en una metafórica denuncia de la pérdida de valores postmodernos de las generaciones de los 60 y los 70."

Las gafas usadas en el rodaje se subastarán en eBay, entre todos los que compren en Starbucks el DVD de la versión de "Bukkake gafapasta" que compite en Sundance, la doblada con acento argentino y subtítulos en armenio.

Como Cocinar un cristo. Javier Krahe

Un ama de casa desclava un cristo de un crucifijo, lo lava con agua tibia, lo seca con cuidado, lo unta con bastante mantequilla mechando los estigmas con tocino, y lo deja en el horno durante tres días. Esto, que puede pareceros una broma de muy mal gusto, es la trama del cortometraje titulado “Cómo cocinar un cristo”. Dirigido por Javier Krahe y Enrique Seseña, e incluido en el DVD "Y todo es vanidad” del primero, dicho corto supuso en su momento un gran escándalo y motivó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado.

La historia se repite, y ahora son los cocineros de este país los que vuelven a la carga ultrajando la imagen del FSM con libros de cocina donde se enseña con todo lujo de detalles cómo se cocina ¡¡la pasta!! Fotografías en las que se veja al espagueti volador con salsa pomodoro o se le somete al escarnio de la cocción con tropezones de todo tipo, ilustran sin ninguna vergüenza este nuevo intento laicista de atentar contra las religiones. ¿Debemos los seguidores del Pastafarismo aguantar esta ofensa que se ha instalado alegremente en todas las librerías de este país? ¿Debemos soportar cómo los restaurantes italianos recogen en sus cartas recetas que ofenden nuestro sentimiento religioso e indignan a nuestro Dios?

El artículo 525.1 del Código Penal tipifica como delito "las ofensas a los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, realizadas públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento”. Confío en que el Ministerio Fiscal haya ejercitado las acciones legales procedentes en defensa de la legalidad y del ordenamiento jurídico; pero ante la posibilidad de que no haya sido así, llamo a todos los pastafaris a denunciar ante Excmo. Sr. Fiscal General del Estado esta situación que atenta contra nuestra libertad religiosa para que, en el cumplimiento de su misión constitucional, prohíba la venta de nuestro Dios en los supermercados y ordene la retirada de la pasta que llena las estanterías de las tiendas de alimentación de todo el país. Exigimos asimismo la clausura de todos los restaurantes italianos que, erigidos en centros donde se rinde culto culinario al mismísimo anticristo, se atreven a preparar un plato denominado antipasti; demoníaca alegoría de la mismísima hostia consagrada

GRACIAS A : www.flickr.com/photos/micock

10 de marzo de 2009

Chessboxing. ¿Les queda cerebro?

Este deporte no esta mal.. puedes ganar por KO o por Jaque-Mate, va por asaltos que alternan 2 minutos de boxeo con 4 de ajedrez con un minuto de descanso entre ambos.

No estaría mal para resolver ciertos problemas

3 de marzo de 2009

Un blog que me gusta


Visitarlo, merece la pena: www.prohibidofijarcarteles.blogspot.com
En la memoria de los que tantas cosas expresamos en los folios en blanco de Córdoba.
Hoy se me ocurrió una... lástima que ya no hayan ganas: "ANDALUCÍA ESTA DE LUTO"...y no precisamente porque llegue la Semana Santa...

Malviviendo 1x01 -

Ya conocereís esta serie de internet, pero por si acaso..

26 de febrero de 2009

MANU CHAO

Me llaman calle
pisando baldosa
la revoltosa y tan perdida
me llaman calle
calle de noche
calle de día
me llaman calle
voy tan cansada
voy tan vacia
como maquinita por la gran ciudad
me llaman calle
me subo a tu coche
me llaman calle
debo alegria
calle cansada, calle dolida
de tanto amar
voy calle abajo
voy calle arriba
no me rebajo
ni por la vida
me llaman calle
y ese es mi orgullo
yo se que un dia llegara
yo se que un dia
vendra mi suerte
un dia me vendrá a buscar
a la salida un hombre bueno
dando la vida y sin pagar
mi corazon no es de alquilar
me llaman calle (x2)
calle sufrida, calle tristeza
de tanto amar
me llaman calle
calle mas calle
me llaman calle la sin fututo
me llaman calle la sin salida
me llaman calle
calle más calle
la de mujeres de la vida
sube pa abajo
baja pa arriba
como maquinita
por la gran ciudad

me llaman calle (x2)
calle sufrida,
calle tristeza
de tanto amar

me llaman calle
calle más calle
me llaman siempre y
a cualquier hora
me llaman guapa
siempre a deshora
me llaman puta
tambien princesa
me llaman calle
es mi nobleza
me llaman calle
calle sufrida, calle perdida
de tanto amar

me llaman calle, me llaman calle
calle sufrida, calle tristeza de tanto amar (x5).

18 de febrero de 2009

72 Inmigrantes indios piden ser enviados a la península por larga espera. (Incluye el comunicado de los imigrantes)


Un grupo de 72 inmigrantes indios han solicitado por escrito a la Delegación del Gobierno de Ceuta ser enviados a la península después de vivir diez meses en los montes y haber recogido más de 2.500 firmas para que no se les expulse del país, donde algunos de ellos llevan ya cerca de dos años.

El portavoz del colectivo, Gurpreet Singh, ha explicado en la carta remitida a las autoridades de la ciudad que 33 inmigrantes de Bangladesh consiguieron en 2007 que se les enviara a la península tras permanecer tres meses en el monte.

Gurpreet Singh se ha preguntado en la carta si 'hace falta que mueran personas en la India para que se nos acepte a nosotros', en referencia a que los inmigrantes de Bangladesh fueron trasladados a la península por el terremoto que asoló su país.

Los indios han detallado que llevan 'más de cuatro años sin ver a nuestras familias y si somos deportados, no seremos nadie, no tenemos nada, estaremos muertos'.

De los 72 inmigrantes, un grupo de 59 de ellos está viviendo en el monte cercano al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) desde abril de 2008 en señal de protesta.


Comunicado de 72 hindúes escondidos en los montes de Ceuta


Hemos pasado más de dos años en manos de la mafia para llegar aquí. Muchos de los nuestros han muerto de sed, por falta de comida, o atravesando el desierto.

Me llamo Gurpreet y represento a un grupo de 72 hindúes que actualmente residen en Ceuta. Tengo veinticuatro años y vengo de Punjab, ciudad de la India, capital de la religión Sikh. Es un lugar pobre, dependiente de la agricultura y es muy difícil encontrar trabajo. Tras terminar mis estudios y haber buscado durante un año y medio un lugar donde trabajar decidí abandonarla buscando un futuro mejor, en un lugar llamado Europa, donde nos decían que había trabajo.
Ésta es nuestra historia.

Abandonamos la India hace cuatro años, con el poco dinero que habíamos reunido de nuestra familia, amigos, banco, etc. Unos quince mil euros cada uno, con la intención de buscar un lugar mejor donde vivir, resultando que en vez de desembarcar en Europa, nos dejaron en Burkina Faso.

La primera parada de nuestro viaje nos tomó cuatro meses hasta que pasamos a Mali. En Koulikoro esperamos cinco meses más. Allí la mafia nos robó nuestro dinero, pasaportes, ropa y nos dejaron sin nada. Llegamos entonces a la última ciudad de Mali, Gao, que es la puerta de entrada al Sahara. Allí nos fue muy difícil conseguir agua y comida. Tras un mes, finalmente entramos en el desierto, hacinados en una furgoneta con otras treinta personas. Ocho meses tuvimos que esperar para atravesar las arenas del desierto. Dejamos a muchas personas atrás por la falta de agua y medicamentos. Vimos muchos muertos.

En el desierto tuvimos que pagar dos mil euros para pasar a Argelia, exactamente en Gardaya. Al habernos quedado ya sin dinero, tenemos que ponernos en contacto con nuestras familias para que, como sea, busquen el dinero que nos piden y nos lo envíen para poder continuar nuestro viaje. Atravesamos Argelia, y en la ciudad de Argel la policía nos detuvo y nos condujo de nuevo a la frontera con Mali. Volvimos a ser detenidos cuatro veces más, pagando de nuevo por cada nuevo intento de pasar la frontera. Tomamos entonces un camión que nos llevó hasta Maghnia. Allí vivimos en la montaña, en un improvisado campamento. No había ningún trabajo ni forma de subsistencia. Teníamos que pedir comida y ropa para sobrevivir. Nueve meses más tarde dejamos Maghnia , con dirección Marruecos.

Después estuvimos de ciudad en ciudad, Rabat, Tánger…hasta llegar a Castillejos, donde la policía nos detuvo de nuevo. Ésto nos llegó a suceder hasta cinco veces más. La policía nos detenía y volvíamos al punto de partida.

Finalmente, en Castillejos, conseguimos pasar, unos escondidos en coches, otros en barcas. De los grupos que vinieron en barca, en uno de ellos murieron dos personas y los otros tres consiguieron alcanzar la costa.
Hemos pasado más de dos años en manos de la mafia para llegar aquí. Muchos de los nuestros han muerto de sed, por falta de comida, o atravesando el desierto. Nos han encarcelado, pegado y torturado.
Llegamos a Ceuta sabiendo que es una ciudad de España, de Europa, y nos sorprendimos al conocer que treinta y cinco minutos más allá, en barco, está Algeciras.

Llevamos en Ceuta 26 meses, y en este tiempo hemos visto como deportaban a muchos compañeros. Tras 18 meses en el CETI, el Delegado del Gobierno da a conocer que nosotros, los 72 hindúes volveremos a nuestro país de origen. Al conocer la noticia y a modo de protesta, nos fuimos a vivir al monte , para así intentar evitar nuestra deportación y buscar un buen final para nuestra historia. Aquí, en el campamento, la vida es dura, hace mucho frío, lluvias, picaduras y enfermedades. Además sentimos mucha tensión ante esta situación.

Hace un año, 32 personas de Bangladesh consiguieron que se les enviara a la Península tras permanecer tres meses en el monte. Los aceptaron a raíz de los terremotos e inundaciones que ocurrieron en su país, como acto de solidaridad. ¿Hace falta que mueran personas en la India para que se nos acepte a nosotros? Llevamos más de cuatro años sin ver a nuestras familias. Si somos deportados, no seremos nadie, no tenemos nada, estaremos muertos.

Rogamos, por favor, que se estudie de nuevo nuestra situación. Se considere la pobreza y dificultades del país de donde venimos y se entiendan las penurias pasadas por solo buscar un futuro mejor para nosotros.

Atentamente:
El grupo de 72 hindúes.

16 de febrero de 2009

El hombre que pudo reinar. Serie: Biografias para una biografia





Según David Coles, prestigioso periodista de la BBC, ‘los mejores futbolistas de la historia han sido Bobby Moore, Maradona, George Best, Cruyff, Yashin, Rivelino, Beckenbauer, Bobby Charlton, Pelé y... Robin Friday'. Nada Nuevo bajo el sol, salvo por el último nombre de la lista de mejores jugadores de todos los tiempos, Robin Friday, un auténtico desconocido para el gran público. Marginal y autodestructivo, capaz de lo mejor y de lo peor, Robin Friday fue un futbolista del Reading que brilló de manera tan fugaz como sonada en Las Islas, durante la década de los setenta. Se hizo famoso por sus golazos en la cuarta división inglesa y sobre todo, por sus excesos con el whisky, el vodka, la cerveza y su afición a los clubes nocturnos y las drogas. Nunca llegó a jugar en Primera división, y murió hecho un auténtico despojo humano, víctima de una sobredosis de heroína, cuando acababa de cumplir los 38 años. La sórdida historia de Friday sirvió para inspirar a muchos grupos británicos, como Los Super Furry Animals, y también fue icono de referencia para los hermanos Gallagher y su grupo, Oasis. Además, el libro sobre las aventuras y desventuras del peculiar futbolista, ‘The Greatest Footballist you never saw‘ [El mejor futbolista que viste jamás], es el fiel relato de la vida de un goleador incomprendido que, como en la canción del grupo Los Secretos, ‘no sabía explicar por qué se volvía vulgar al bajarse de cada escenario'. Es la sorprendente historia de Robin Friday, el rey del fútbol que nunca llegó a coronarse. La historia del hombre que pudo reinar.
Robin Friday nació en el verano de 1952, un 27 de junio, justo tres minutos antes que su hermano gemelo Tony y creció, como Diego Armando Maradona, en un barrio privado. Porque Hammersmith, su hábitat natural, era exactamente eso. Un barrio privado. Privado de luz, privado de agua y privado de comodidades. Como Villa Fiorito, el arrabal que vio crecer al pequeño Maradona. En su época infantil comenzó a jugar en el Queen's Park Rangers y poco después los cadetes del Chelsea y también en el Walthamshow Avenue. Sin embargo, escogió jugar en el Hayes, un equipo más que modesto de Cuarta División, por dos poderosas razones: primero, su estadio estaba cerca de su casa, en Acton; y segundo, la sede del club estaba muy cerca de un pub donde servían cerveza algo más que barata. El Hayes, que atravesaba dificultades económicas y que estaba formado por trabajadores del barrio, solía disputar sus partidos los sábados. En la mayoría, salía a jugar con diez hombres. El motivo era Robin Friday. Cuenta la leyenda que solía llegar siempre tarde, y que tenían que ir a buscarle de taberna en taberna, hasta dar con su paradero. Normalmente, solía estar atiborrado de cervezas en algún pub, o dormido en algún banco del parque. Cuando le daban la voz de alerta y le decían que el partido del Hayes ya había comenzado, Friday se acercaba al lugar del partido, se ponía la camiseta y jugaba como si estuviera poseído por alguna extraña fuerza. Dicen que, incluso borracho, era capaz de marcar varios goles. Su estómago estaba hecho a prueba de bombas, así que el bueno de Robin solía ser decisivo en todos los partidos de su equipo, incluso estando en permanente estado de embriaguez. Friday agarraba la pelota, demostraba que tenía alas en los pies, eludía a todos los defensas y siempre encontraba una autopista hacia la portería contraria. Jugaba con una insultante facilidad. Y nadie era capaz de frenar sus esláloms con la pelota pegada al pie. Entre otras cosas, porque el único enemigo de Robin Friday era el propio Robin Friday.

En 1972, la vida le dio el primer aviso serio a Friday. Un hospital llamó a la sede del Hayes por aquellas fechas. Habían encontrado a Robin absolutamente borracho, ensartado en una púa metálica de una verja. La púa le había atravesado la espalda, había perforado el estómago y también había rozado uno de sus pulmones. Una ambulancia le trasladó de inmediato al hospital donde, después de seis intensas horas de operación en el quirófano, los médicos lograron que no se fuera para el otro barrio. Tres meses después de aquel incidente, Friday se recuperó y volvió a jugar al fútbol con regularidad. En uno de sus esporádicas actuaciones con el Hayes, captó la atención de Charlie Hurley, un manager que apostó por su calidad y le firmó su primer contrato, 750 libras. En 1974 fichó por el Reading, que militaba en Tercera. Fue allí donde, en marzo de ese año, marcó uno de los mejores goles de la historia del fútbol inglés, ante el Tranmere Rovers. Un tanto que tuvo tanta plasticidad y belleza que el árbitro del encuentro, Clive Thomas tardó en conceder el gol porque, después de ver con sus ojos aquel gol, se había quedado de piedra, con las manos en la cabeza y sin saber qué decir. Después de esa exhibición, su entrenador, Maurice Evans, quiso hablar seriamente con él acerca de su futuro.

- Oye Friday, si sigues con nosotros tres o cuatro años, jugarás en Inglaterra.
- Y usted...¿Cuántos años tiene usted? - contestó Friday-.
- Pues tengo muchos, muchos años - replicó el entrenador- ¿Por qué?
- Mire entrenador - remató Friday -, tengo la mitad de su edad y yo ya he vivido tanto que, con mi edad, ya he vivido dos veces su vida.

También fue en el seno del Reading donde, de la noche a la mañana, decidió desaparecer. Corría el año 1975, y Robin Friday había desparecido en combate, encontrándose en paradero desconocido, incluso hasta para sus familiares, que no sabían nada de él. La directiva del Reading tardó casi un mes en encontrarle. Vivía en Cornwall, en una comuna hippie. Allí había descubierto la filosofía ‘peace and love', la marihuana y los estupefacientes.

El último cartucho de la carrera del controvertido Friday llegó cuando el Cardiff City, de Gales, se prestó a dar un golpe de efecto y depositar 30.000 libras esterlinas por sus servicios. Allí firmó un par de goles propios de Best, dejó regates que hubiera firmado Mané Garrincha e incluso se permitió el lujo de anotar dos golazos al West Ham, equipo en el que entonces jugaba Bobby Moore, uno de los mejores defensas de todos los tiempos. Su aventura en Cardiff, para variar, fue tan efímera como las otras. Con la camiseta del City sólo disputó 25 encuentros, para después, por rutina, volver a descender a los infiernos. El Pelé de Hammersmith volvió a beber de manera compulsiva - quizá porque nunca lo dejó-, volvió a protagonizar sonadas espantadas y fue acusado de trapichear con drogas y trabar amistad con algunos camellos de los bajos fondos. Su último escándalo público llegó al ser detenido por la policía después de colarse en un tren sin pagar el billete. Sorprendido por los agentes, Robin Friday se resistió a que le arrestaran, y acabó por obsequiar a uno de los bobbys que le querían detener con un beso en la boca. Acabó en prisión por desacato a la autoridad. Después de aquello, no hubo vuelta atrás para Friday. Su estrella se apagó, ningún equipo quiso rescatarle de su abandono y terminó vagabundeando por las calles, borracho y drogado. Algo que no fue óbice para que, en una votación popular, los seguidores del Cardiff City le votaran como Mejor Jugador de la Historia del Club, por delante de Robert Earnshow y de un viejo conocido de la afición española, el galés John Toshack.

Un 22 de diciembre de 1990, cuando todavía no había cumplido los 40 años, apareció muerto. La autopsia revelaría que Robin Friday, el héroe del suburbio de Hammersmith, había fallecido al ser víctima de una sobredosis de heroína, lo que le provocó un paro cardiaco. Era la crónica de una muerte anunciada. El triste final para un talento que se volvía vulgar al bajarse de cada escenario. Dejó viuda a su esposa, Maxine, y huérfana a su hija, que hoy es abogada de Derecho Penal, así como numerosas deudas de juego y tráfico de drogas.

Hace justo un año, un 12 de febrero de 2008, la prensa inglesa publicaba el ránking más peculiar y curioso de toda la historia del fútbol de Las Islas. El título del ránking era el siguiente: "Los diez chicos más malos del fútbol inglés". En el top-ten, algunos clásicos como Stig Tofting, Lee Hughes, Eric Cantona, Paolo Di Canio, Tony Adams o el célebre Vinnie Jones. Sin embargo, el primer lugar, por abrumadora mayoría, era para un tipo que jamás llegó a jugar en Primera División, y que era conocido como "El Pelé de Hammersmith". Robin Friday fue, según la prensa inglesa, el mayor "Bad Boy" de la historia. En su currículum, lindezas de todo pelaje: Arrestos policiales, trifulcas en cafeterías, dos pubs arrasados la misma noche, coqueteos con las drogas, acabar ensartado en una verja sin motivo aparente, ingresar en una comunidad hippie o patear la cabeza del ex del Liverpool Mark Lawrenson - hoy periodista de la BBC- para después, no contento con eso, colarse en el vestuario y defecar dentro de la bolsa de deporte del agredido. Robin Friday, el chico más malo de Inglaterra, el rebelde sin causa que acabó convertido en un juguete roto, sigue siendo un icono entre los aficionados de Las Islas.

En España continúa siendo un futbolista anónimo, un absoluto desconocido para el gran público, pero los que le vieron jugar aseguran que, de no haber llevado esa vida, Robin Friday habría sido el mejor centrocampista del país. En su lugar, la botella acabó con su poder y la droga paró el latido de su corazón. Robin Friday fue el chico más malo de toda Inglaterra y uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Un ángel en el campo, un diablo fuera de él. Un superdotado en el verde y un despojo fuera de él. Un dios del fútbol y un apóstol de las drogas. Jamás llegó a jugar en Primera División, pero su leyenda forma parte de la historia. Robin Friday fue el hombre que pudo reinar.

Rubén Uría / Eurosport